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Universidad Nacional de Río Negro
Proyecto: Universidad Nacional de Río Negro
Año: 2011
Proyecto ganador del 2° puesto del Concurso Nacional de Plan Maestro, Ideas y Anteproyecto para la construcción del Campus Universitario San Carlos de Bariloche de la sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro.
Arquitectos Mederico Faivre, Pablo Faivre, Luciano Raichi y Nicolás Viterbo.
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Implantación, premisas y criterios

Las facilidades de acceso, las orientaciones favorables para captación solar y las protecciones contra los vientos predominantes han guiado las decisiones de implantación de los diferentes programas y masas arquitectónicas de este proyecto. Una lectura general del predio de 25 hectáreas identifica cuatro grandes ollas o depresiones en el terreno con diferentes posibilidades para albergar los programas solicitados. La gran olla que se encuentra al noreste —a la que se accede por el camino existente determinado entre los lotes 375 y 376 del barrio Las Marías— es la más apta para implantar los programas académicos, administrativos y culturales, por estar defendida de los vientos del oeste por un bosque de pinos y por su facilidad de acceso (cota 818) para peatones y vehículos. El requerimiento primordial de asegurar una etapabilidad de las obras, exigido en las bases guió el plan maestro y los emplazamientos relativos de los diferentes programas, interpretando y preservando las características de la geografía original, su vegetación y su paisaje, valorando los desniveles del terreno y el conjunto de su topografía.
Las tres etapas se desarrollan en forma de abanico de oeste a este, generando entre ellas espacios exteriores intermedios protegidos de los vientos. Dichas etapas van configurando de manera progresiva un ágora -vínculo que bordea la olla a lo largo de la cota 820 de acceso vehicular y peatonal. El resultado es un conjunto arquitectónico orgánico, que a través de un espacio orientado al norte mejora la captación solar invernal y define el lugar de mayor contacto entre personas, facilitando el intercambio propio de la vida universitaria. Alberga los programas comunes, la biblioteca, los teatros y los bares así como los servicios, los ascensores y las escaleras que conducen a las diferentes áreas. Los espacios académicos y administrativos se desarrollan en naves huecas a doble crujía con iluminación cenital y captación solar en su sistema circulatorio. Las mismas avanzan en altura de manera escalonada, adaptándose a las cotas naturales, colonizando el territorio hacia el sur, reduciendo la alteración del terreno existente y reutilizando el suelo removido para nivelaciones o taludes.
La cubierta del ágora es una gran explanada de salida al paisaje patagónico donde se vinculan la arquitectura y el territorio: hacia el sur se comunica directamente con el terreno ascendente, hacia el norte ofrece visuales panorámicas. Esta amplia terraza tiene calidades ambientales que permiten tanto festejos, actividades culturales y ceremonias académicas como el disfrute individual. Los núcleos circulatorios de las tres naves con sus dobles alturas salen a ella, al igual que la biblioteca, el aula magna y el restaurante de tercera etapa.
Los espacios exteriores intermedios entre los edificios antes mencionados favorecen las actividades de reunión, paseos y disfrute del paisaje. Se destacan la olla que hemos titulado “de los científicos” por su proximidad a los laboratorios, protegida por el bosque existente, naturalmente apta para ser recorrida y disfrutada, y “la olla del auditorio”, también reparada de los vientos del oeste, especialmente apta por su morfología natural. Una serie de senderos peatonales y circuitos para bicicletas unen y vinculan diferentes puntos notables elegidos por sus calidades y visuales, como el Belvedere, que mira hacia el noroeste. A lo largo de estos caminos existen puntos de reunión y pequeños refugios.
Los programas deportivos, los dormis para estudiantes y el hotel-escuela han sido implantados en el sector oeste del predio, en el que se destaca una importante olla que permitió albergar la pista de atletismo y en su interior la cancha de rugby y fútbol, protegida por la tribuna oeste que actúa como paravientos. Esta misma ley de generación determinó la implantación de los edificios para las actividades deportivas que necesitan ámbitos cubiertos, articulados para proteger el resto de las actividades exteriores. Las masas de árboles que contrarrestan los vientos y la incorporación de vegetación autóctona complementan el paisaje.
El hotel-escuela y los dormis para estudiantes actúan en proximidad, facilitando el encuentro entre las personas y que se compartan los servicios. Están implantados en las cotas altas del terreno de manera escalonada. La naturaleza de los programas que albergan estos edificios priorizó las buenas vistas del paisaje cercano y lejano por sobre otras consideraciones arquitectónicas.
El área académica y la deportiva están vinculadas por un camino serpenteante que copia la traza actual y se adapta al paisaje sin originar movimientos de suelos. El mismo permitirá la conexión con el acceso futuro hacia la ciudad de San Carlos de Bariloche.

El anteproyecto

El anteproyecto propuesto ha sido generado con la premisa de lograr una arquitectura “genéticamente” flexible que permita el crecimiento a la par que responda a los requerimientos y exigencias ambientales solicitadas en las bases, y que exprese y comunique que se trata de una institución trascendente e importante para el desarrollo social de la comunidad.
La flexibilidad y el crecimiento están asegurados por un trazado modular de la estructura portante de 6,50 x 8 que permite diferentes configuraciones de aulas, laboratorios y locales auxiliares, desarrollados en naves a doble crujía de controlada profundidad para favorecer y optimizar la iluminación natural en los locales y mantener una adecuada inercia térmica. Dichas naves están concebidas como edificios huecos con circulación central de dobles y triples alturas, orientados en el eje helio-térmico, dotados de captación solar cenital para iluminación y calefacción, aplicando criterios de eficiencia energética.
La imagen resultante es consecuencia de principios arquitectónicos que han incorporado conocimientos ambientales, posibilitados por tecnologías apropiadas a la importancia de la obra pública que implica una universidad nacional. La propuesta es un “acordeón solar” que capta energía para mejorar la habitabilidad y disminuir el consumo energético. El ponderado manejo de la luz aporta el grado de alegría que todo ámbito universitario debe tener.
Como respuesta a la veda invernal, a la zona sísmica, a la economía y al control de calidad en la construcción, el sistema constructivo es la consecuencia material de lo antes apuntado, aportando la posibilidad de prefabricar elementos de la estructura portante de hormigón armado, y de los diferentes componentes de la estructura liviana de techos y cerramientos verticales.
El lugar de acceso y encuentro que se desarrolla en la primera etapa está acondicionado por un gran invernadero vertical al norte que rodea el aula magna. Permite la captación solar invernal, dando confortabilidad a las actividades que allí se desarrollan y almacena el calor generado para distribuirlo a otras áreas. Sus parasoles al norte están diseñados para lograr la protección estival requerida.
En el caso de las aulas, laboratorios y oficinas, una segunda carpintería permite ajustar y flexibilizar los requerimientos de control térmico-lumínico, adaptando las necesidades y respuestas a las distintas orientaciones, prestando especial atención a la orientación oeste y a las funciones que se desarrollan en cada espacio. Esta segunda carpintería permite utilizar la envolvente exterior como un sistema solar pasivo de captación directa, de acumulación o de invernadero, según lo requieran las necesidades y optimización de su uso.
Las fachadas y cubiertas son una elaborada envolvente continua que, en función de los diferentes usos, las horas del día o épocas del año, responde optimizando la captación de sol invernal y protección estival en fachadas. Por su reducido peso disminuyen la aceleración en caso de sismo.
La forma adoptada, especialmente en las cubiertas, permite una óptima captación del recurso solar disponible mediante la incorporación de sistemas para calentamiento de agua y generación de energía eléctrica.
Se suma a todo lo expresado la reutilización de las aguas servidas y la recolección de agua de lluvia para riego, el uso de artefactos sanitarios de bajo consumo y de artefactos de iluminación de alta eficiencia, el em-pleo de materiales sanos, renovables, reciclados, reciclables y de bajo impacto en su fabricación.